¿Por qué decimos si, cuando queremos decir no?

Mtra. Elizabeth Murguía

     

Todos hemos estado en situaciones incómodas donde no tenemos ganas de asistir a una cita, hacer un favor, hablar con alguien, salir con alguien, etc. ¿Qué sucede que al estar conscientes de no querer ejecutar dicha acción terminamos comprometidos con el otro? y lo peor, lo hacemos tantas veces como sea solicitado.

Muchos hemos caído en la manipulación consciente o inconsciente por que preferimos de alguna manera tener la aprobación del otro. Este punto es muy importante identificarlo: SI NOS VOLVEMOS FANÁTICOS DE LA APROBACIÓN ESTAMOS CONDENDANOS A PERDER LA DIGNIDAD, ASERTIVIDAD E INCLUSO LO QUE NOS HACE DIFERENTES DE CADA PERSONA: NUESTRA ESENCIA. Parece algo muy grave que se puede maquillar con autoengaño y pensar: “no es tan grave hacer favores cuando no quieres”, “unas por otras”, “hoy por ti, mañana por mí”, etc.

La culpa es una aliada para decir a todo si,  su voz dice algo como: “No quiero ser malo”, “No quiero parecer egoísta”. Tenemos tanto miedo a ser malos que preferimos ser unas buenas víctimas y esto da como resultado en automático el SACRIFICIO y LA SUMISIÓN. Walter Riso comenta: “Nos guste o no, somos seres “yoicos”: tenemos una identidad que defender si no queremos perder la cordura”. Debemos aprender a no sentirnos  injustos con él otro, de manera consciente, no marcamos un límite de mala fe, somos tan valiosos como el otro: somos iguales y como iguales TENEMOS EL DERECHO a decir no, aunque al otro le parezca que no hay una justa razón.

Lo importante es encontrar un equilibrio, estar en contacto con nuestra voz interna, aprender a desarrollar la asertividad y cambiar las creencias sociales que hacen ver que poner límites nos vuelve tiranos, soberbios, insensibles, etc. Para ello hay que concientizar los miedos que no nos  permiten ser asertivos para marcar límites. Ejemplo: miedo a que se enoje el otro, miedo a parecer o ser egoísta, miedo a sentirse culpable, miedo a parecer tonto.

Todos somos tan merecedores como dadores. Para poder decir no cuando queremos debemos hacerlo desde la asertividad y para ello necesitamos desarrollar: tolerancia limitada, prudencia y la creencia que tenemos  libertad para decidir. Ser prudente no es soportar al otro, es respetar y aceptar. La prudencia es la que nos ayuda a pensar antes de actuar, gracias a la prudencia podemos actuar de manera inteligente y nos ayuda a decidir lo que realmente nuestro ser desea. Kant mencionaba: La prudencia aconseja, la moral ordena”.

Si integramos estos conceptos podremos actuar de manera sana: cuidando al otro para no lastimarlo, defendiendo lo que queremos o elegimos y quitando las creencias de TENER QUE SER…

MENOS NECESIDAD OBSESIVA DE APOBACIÓN Y MAS ACPETACIÓN Y CONEXIÓN CON NUESTRA PROPIA VOZ.

“SI VIVES CON ARREGLO A LA NATURALEZA, NUNCA SERÁS POBRE; SI VIVES CON ARREGLO AL QUE DIRÁN NUNCA SERÁS RICO”
SÉNECA

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